Si te vas corazón

corazón

Que no daría corazón mío por saber qué será de ti después de mi?  Oú s´ira mon coeur que part après moi?  ¿Dónde irá a parar tanto amor como vivimos? ¿Y por qué no despertar latiendo en otro ser?  ¿Y amando de nuevo en otra vida?

Tantas veces fuiste blando conmigo, rara vez obedeciste a la razón, te enamoraste de imposibles, amaste a contra corriente y pagaste no siendo correspondido; aún así, siempre amé hasta lo inmarcesible, sin importar los avatares del mañana.

Desde el día que caíste y me doliste, te protegí, te cuidé, paré de sofocar con humo mis pasiones, moderé mis placeres por la buena mesa, renuncié a las copas y noches locas con amigos y todo para evitar tus regaños.

A medida que se acerca el final, no quiero creer corazón de mi vida, que todo se acaba conmigo. Que cuanto amamos, sufrimos y vivimos, morirá cuando yo me vaya. ¿Habrá sido inútil nuestra infatigable búsqueda por alcanzar la felicidad? Pido perdón a la vida, por ser una descreída, pero no concibo la idea de tanta superación en la vida para acabar en la nada.

La princesa i el pèsol

princesa

Ja molt de temps, en un lloc llunyà

vivía un príncep molt agraciat,

que estava molt tríst.

“Ai, pobre de mi!” Sospirava.

“Ai, pobre de mi! Repetía.

El príncep no trobava una princesa

al gust de la seva mare.

Perquè una princesa ès una cosa molt delicada.

Delicada i exquisida, com l ala d una libèl lula.

A una dama se la reconeix per la seva elegància,

però una princesa genuina es una cosa molt rara.

Una nit de turmenta va arribar al castell

la noia que el príncep somiava.

“Soc la prìncesa perduda”, va dir ella.

Però la reina era freda i es va mostrar reservada.

La posarem a prova “va dir la desconfiada reína,

“li prepararem un llit amb dotze matalassos,

si el pèsol no la deixa dormir,

sabrem que ès una auténtica princesa”

El llit era suau i molt alt,

però la noia no va poder dormir.

Aleshores la reína li va dir:

“filla meva, sì un pèsol no et deixa dormir,

ès la millor prova que pertanys a la reialesa.

“Que toquín campanes de casament”.

I la gent va cridar “visca!”.

Porquè una princesa ès una cosa molt delicada.

Delicada i exquisida, com l ala d una libèl lula.

A una dama se la reconeix per la seva elegància,

però una princesa genuina

ès una cosa extraordinàriament rara.

 

Club tercera edad

rostro

Nunca imaginó lo cruel que sería el día que su cara bonita entrara a formar parte del mundo transparente, mientras el paso del tiempo desdibujaba sus rasgos a medida que los años volaban hacia atrás.

Ahora que se incorporaba al club de la tercera edad, comprendía aquel frenesí por los tratamientos anti-edad, por el botox, por la silicona y de todo cuanto haría falta por parar lo imparable. Y en esa huida hacia adelante, olvidar la huella que el paso del tiempo va infligiendo en nuestra piel.

Y así comienza la protesta y el pataleo inútil por lo que día a día perdemos, sin que nada, ni nadie pueda impedirlo. Cada mañana, al levantarnos nos enfrentamos a nuestro nuevo yo y a unas pocas lágrimas que añoran volver a seducir, volver a ser quienes éramos, volver a conquistar el mundo.

Qué difícil es dejar de evocar lo imposible, de llorar en vano y simplemente, aceptar con naturalidad a la madre naturaleza, que viene a proponernos nuevas maneras de ser feliz y disfrutar de otros placeres que la vida nos reserva.  De todos modos, le vale la pena al guapo saber, que allá donde acabaremos, solo cuenta el contenido y no el envoltorio.

 

Viejo y cansado

bufalo

Atrás y rezagado iba quedándose a cada paso cansino que daba, delatando su ancianidad para seguir el ritmo de su manada. Íbase peligrosamente alejando más y más de su rebaño, quedándose indefenso ante el inminente ataque del depredador que ya le acechaba.

Al momento que el hambriento felino huele la debilidad de la bestia, lento y muy sigilosamente se le va acercando, sin perder de vista a su presa, midiendo el preciso instante del ataque para saltar sobre el animal, agarrarse con sus fieras garras a su lomo y empezar a morder y a morder, una y otra vez hasta hacerle caer, derribarle sin dejar de hincar sus dientes en sus carnes, mientras todavía vive, le va devorando poco a poco y lentamente, matándole.

Esta despiadada escena entre un viejo búfalo y un hambriento león de la sabana africana, nos enseña la inconmensurable crueldad entre dos fuerzas, la de la naturaleza y la lucha por la supervivencia.

Hablando conmigo

hablando

La otra noche me encontré hablando con mi pasado, con la joven que fui, detrás de la mujer que soy ahora y buscaba regocijo en aquellos momentos en que la vida empezaba a seducirme hasta encandilarme y como una niña pensaba que deseando con fuerza mis sueños, se convertirían en realidad.

Cuando los años vividos suman mucho mas de los que nos quedan por vivir, es como si las luces de la fiesta se empezaran a apagar, un sentimiento sombrío y desasosegante.  Una noche cualquiera, esta idea llegará como una pesadilla y ya nunca más nos abandonará. Es tan maleficamente inoportuna, que siempre viene para recordarnos que ya hemos pasado el ecuador de nuestra existencia.  Tanto para unos como para otros, ésta será difícil de encajar y de asumir, por mucha experiencia que tengamos en la vida.  

Anoche soñé que soñaba, que era joven otra vez, y reía, reía y reía, de tan feliz que me sentía.  Fue uno de esos sueños, de los que jamás quisieras despertar.

 

 

El principio

vida

Que fácil es ver el principio de las cosas y qué difícil es ver su final.  De haber conocido tal o cual desenlace ¿habríamos tomado entonces la misma decisión? ¿Tuvimos alguna otra opción cuándo las circunstancias nos acorralaban? ¿Habríamos actuado de otra manera si la ignorancia no nos hubiese cegado? ¿Y si aquel amor no nos hubiese fallado? Probablemente sí, pues muchos ilusos creímos que al destino se le podía torcer la mano.

Aunque el corazón no se aviene muy bien con la razón, es la sabia naturaleza la que  finalmente domina, cuando hay casamiento entre un corazón y la razón, surge la magia mas poderosa del universo, en la comunión de nuestros padres, en ese único acto de amor que nos traerá a este mundo.  Es así como conocemos nuestro comienzo, pero jamás lo haremos con nuestro final.

Mientras la nostalgia me trae lágrimas cuando pienso que moriré y que mi corazón  dejará de latir para siempre, surge la melancolía por las veces que quise que tus ojos se cerraran después de los míos; y sin embargo, heme aquí, escribiéndole a un muerto, aunque podría estar escribiéndome a mi misma, de haber partido yo antes que tu.

Y así permanecerá per secula seculorum la eterna interrogante: ¿habríamos hecho el mismo camino de haber sabido lo que nos esperaba al otro lado?

 

Dejaste de quererme

adios

¿Cuándo dejaste de quererme? Me gustaría saber si lo presentiste o simplemente sucedió?  ¿Un buen día te levantaste y ya no me querías? Quizás me fuiste dejando de querer poquito a poco.

Quiero creer que lo nuestro ya había dado todo lo que tenía que dar de sí, aunque siempre pensé que estábamos destinados a envejecer juntos, y precisamente ésto es lo que pudo espantarte de mi lado, quisiste salir a buscar nueva compañía, en brazos más jóvenes, y por qué no?,  volverte a enamorar, empezar de nuevo, bien lejos de mi, lejos de lo nuestro que hacía ya tiempo había dejado de ser lo que fue, un gran amor.

Entre el ayer y el hoy, existe la nada, la misma nada que ahora mismo existe entre tu y yo.  No te preocupes, no haré melodrama de nuestro final, puedes marcharte tranquilo, que tus ojos hacía ya tiempo me dijeron lo que tu boca cobarde no pudo expresar, que ya no me querías.

 

 

Irredento

caballo

Con tu espíritu doblegado,
tus sueños en el desván,
tus anhelos oprimidos,
desplomados ya tus humos,
jadeando del cabreo,
atragantado por la rabia
y las riendas bien cortitas
te dejaron de rodillas.

Tu desbocado caballo sometido 
en borrego se ha convertido
en ramplón y llano te ha puesto el camino.
Mala cosa para un rebelde como tú,
que está deseando mandar todo a hacer puñetas,
y a quienes no les guste, que se jodan!

Pero no, deja tu ira de lado,  
piensa en frío, concéntrate. 
No pierdas de vista tus objetivos.
Usa toda esa inteligencia que tienes.
Ármate de paciencia y aprende a esperar.

Llegará tu momento, y entonces, 
solo una pizca de buena suerte bastará.

 

El secreto de esos ojos

ojos
Adiós a las certezas, comienza la intuición,  
un ejemplo es tu mirada que asume el más allá,  
así como tu cansado paso se aleja del más acá.  
Mientras tus ojos traslucen el infinito, 
nos enseña la quietud del silencio, 
aquel silencio que nos embargará mañana, 
cuando estemos donde tú estas ahora.  
Ya sin importar que falle la memoria, 
tiempo es de viajar dentro de ti
y repasar la historia de tu vida,
aunque anhelo aprender de tus ojos, 
el secreto de tu saber partir. 

Se comienza ignorando lo fútil del día, 
abrazando con fuerza toda sinceridad, 
acariciando las hojas del árbol de tu vida, 
paladeando su fruto y exprimiendo su néctar. 
Despertarás con la sonrisa dibujada en la cara, 
aspirarás profundo el aire de los parques. 
Llevarás la paz a quienes como tú 
llevan el adiós escrito en sus miradas.