Al despertar

Se sentó al borde de la cama, todavía estaba oscuro, amanecería dentro de poco, descalza sentía el frío del suelo bajo sus pies, unos pies que no delataban lo lejos que por el mundo la habían llevado. Comenzó acariciándolos con ternura, luego pasó sus manos por sus piernas, sus brazos, sus manos y con sus manos, siguió palpándose con suavidad: sus párpados, su nariz, se dibujó los labios y de pronto una profunda tristeza la invadió, una pena enorme por ese ser, tan querido, suyo, que debía morir. A medida que recorría sus facciones, una a una con sus manos, comprendía lo bonitas que eran y  se mantenían a sus sesenta y tantos años. Sin duda un milagro de la naturaleza.

Se enfrentaba a un nuevo día, uno más y sin embargo le invadía una extraña desazón en el alma. Tampoco era extraño en ella, solía embargarle ese sentimiento de mortalidad inminente en momentos de nostalgia, o algo a su alrededor lo había despertado. Solo unos segundos más disfrutando de sus sensaciones y se puso de pie, camino hacia la puerta, recogió su bata, se envolvió en ella y se fue a desayunar como cada mañana, pensando en las mil pequeñas cosas que haría ese día.

cama.jpg

 

Un comentario en “Al despertar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s