Ley de vida

Tu paso lento, vacilante, resignado,
como no queriendo seguir.
Ahora entiendo ese desganado pisar,
es el paso triste de quien no quiere marchar.
Lástima que agosta el tiempo,
un poco mas quisieras quedarte,
hace ya tiempo la idea te ronda, hay que irse,
pero hacia dónde?  Y qué prisa hay?

Cada día el andar se hace más lento, trémulo,
te rodeo con mis brazos, queriendo infundirte calor,
y tú me respondes: “me abrazas como si yo fuera un
roble fuerte y ya no soy mas que una liana“.

Ahora  lo sé, ahora lo entiendo,
qué se siente cuando se llega adonde tu te encuentras.
La soledad, el miedo a partir, a dejar de ser,
a emprender el último viaje, hacia dónde?
Qué te espera?  Qué hay al otro lado?
Nadie lo sabe, solo son suposiciones,
meras ideas que consuelan.

Es una ley de vida,
solías decirlo con veinte años menos,
aunque entonces era solo un decir,
“un día moriré”, pero ahora ese adiós se acerca,
no puedes evitarlo, sabes que finalmente ocurrirá,
pero quisiera que creyeras, desde lo más hondo de tu ser,
que el amor inmenso de todos los que te amaron en esta vida,
te abrazará en la otra orilla cuando tu hora de traspasar el umbral llegue.

No hay utopía alguna capaz de conformar el alma,
para cuando el final se acerque, que no sea volver a ver,
a quienes tanto hemos amado.

flor

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