Gracias a usted

Al alma le llegó su gratitud, sus lágrimas mientras le abrazaba.  Gracias a usted estamos vivos, le dijo.  No comprendió ni sus palabras, ni su desbordada emoción.  Gracias a usted estamos vivos, volvió a decirle.   Por su cara de extrañeza, debió comprender que no entendía de que estaba él tan agradecido.  Y entonces comenzó lentamente a recordarle, que hacía un montón de años atrás, cuando la locura y la tiranía se hicieron con el poder, a hombres de su talla, catedráticos de facultad, se les había pedido o exigido más bien, que hicieran unas listas con todos los nombres de aquellos profesores partidarios del régimen derrocado y no presentes en las aulas.

Solo entonces recordó aquella horrible mañana, de hacia unos diez años atrás, del palacio de gobierno bombardeado, del presidente muerto, ¿asesinado?, se veían muertos tirados por las calles, el país sumido en golpe de estado y que por esas casualidades de la vida, había conseguido llegar a la facultad, pese a las barricadas y emboscadas militares, impartiendo el terror fuera de las horas de toque de queda.  Se libró una batalla dialéctica con los pocos facultativos que habían logrado llegar, por una orden recibida, que les “pedía” nombrar en lista detallada, a todos aquellos partidarios del régimen recién derrocado, que no se presentaron a trabajar, o sea, todos, puesto que solo 10 o 12 lo habían conseguido.

Ingenuamente, él creía que estas personas incluidas en esas listas, solo serían perseguidos, y no torturadas y asesinadas como luego ocurrió con todas ellas.

Hacía tantos años de eso, que ya ni lo recordaba, pero si, de lo mal que lo pasó aquella mañana, discutiendo, peleándose, entre gritos con los otros consejeros, profesores que ante el terror de lo que les esperaba, estaban dispuestos a nombrar a todos los ausentes, fueran del color político que fueran, se trataba de salvar el propio cuello y acabar con todo eso lo antes posible. Fue una ardua tarea convencer a  todos ellos de no hacer ninguna lista.  Hasta tuvo que recurrir a decretos, a la misma biblia, en fin, debió ser muy convincente, porque de hecho lo consiguió.   Aunque hace solo unos días, conoció la trascendencia de su estoicismo.profesor

 

 

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