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El gran baile

Llevaba días buscando un traje largo, impresionante para la gran celebración que haría su empresa en un antiguo castillo de la ciudad, sería un aniversario con mucha pompa y por todo lo alto.  Gente importante, diplomáticos, autoridades de todo orden, además de sus empleados, estaban invitados al gran baile de gala que se ofrecía.

Era para ella su primera puesta de largo y estaba atacada porque además sería la gran ocasión para deslumbrar al hombre, que además de ser el máximo gerente, era el amor secreto de su vida, llevaban tiempo saliendo, amándose a escondidas y ahora ella esperaba sorprenderle con su impactante vestido.  Había hecho un esfuerzo por gastarse lo que hiciera falta con tal de asistir al baile luciendo como una auténtica princesa.  Sin embargo y sin darse cuenta, esa idea suya sería precisamente su primer error de la noche, ni era ella la princesa, ni él era su príncipe,

Se encontraba ya a las puertas del Palacio y se puso detrás de los otros invitados que iban pasando uno a uno,  dando el besamanos a los máximos representantes de su empresa, entre ellos estaba en segunda posición, detrás del Presidente, su amado gerente, luciendo elegantemente guapo y a su derecha, su bella ex mujer, a la que enseguida reconoció y no más verla fue como una bofetada en plena cara, tuvo que aparentar normalidad cuando él estrechó su mano y la miró como a todos lo demás. Fingía muy bien en sociedad, él estaba acostumbrado, no así ella, que solo era una pardilla.  Lo peor vino cuando debió darle la mano a su ex mujer y pudo comprobar de cerca su belleza, su donaire y elegancia nata.  Fue en ese mismo instante que ella comprendió su triste realidad, jamas él la había tomado en serio, ni pensado asumir compromiso alguno con ella, simplemente la había utilizado y dio por hecho, que su amado gerente acabaría de nuevo en los brazos de su ex, si es que ya no lo estaba.

Ni siquiera se enteró de como transcurrió el resto de la noche, el dolor que le corroía por dentro no la dejaba ver, ni disfrutar de nada.  Solo quería salir corriendo, a tomar el aire, no conseguía serenarse, los pensamientos se le agolpaban y martilleaban su cabeza con horribles ideas.

Tarde y con frío llegó a casa, sus tacones aguja le pinchaban hasta el corazón, su largo vestido de noche ahora le pesaba una tonelada, desarmó su pretencioso peinado, se quito el maquillaje mientras sus lagrimas no dejaban de lavar sus mejillas, esquivó a su madre, que si la oía, de seguro querría saber detalles de su gran noche, se metió en su cama, hundió su cara en la almohada, sin parar de llorar.   Mientras lloraba y lloraba se decía a sí misma, este es el final de tu cuento de Cenicienta, el príncipe se va con la verdadera princesa, no hay hada madrina que te salve, ni zapatilla de cristal que encontrar, ni carruaje de calabaza que ocultar.

princesa

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