Soledad

Fuera donde fuere, allá adonde fuese, la soledad la acompañaba.

Ni el paso de los años había conseguido ahuyentarla, al contrario, el tiempo las había vuelto a acercar.

En su época de soltera, la soledad no tuvo protagonismo en su vida, mientras ella iba y venía, de aquí para allá, viviendo intensamente, raramente coincidieron. Cuando más tarde llegó el que sería su marido, ésta se mantuvo alejada por una larga temporada, lo que tal vez duró su luna de miel y se apartó del todo cuando nació su único hijo, ya que como amante madre y esposa, no quedaba espacio para más. Y así fue que la soledad se mantuvo alejada de su vida durante todos esos años, hasta que sus congojas y sus largas horas de silencio, reclamaron su regreso.

A la vuelta de los años, en la plenitud de su madurez volvió para hacerle compañía, actualmente no tenía vida social alguna, ni amigos que visitar, ni encuentros que celebrar.  Además, su hijo ya volaba con alas propias y de su marido, en cuidadora era, ahora en su ancianidad.

Bienvenida seas soledad, esta vez has venido para quedarte, ¿verdad?

 

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