El espejo traidor

Iba yo esa mañana tan campante caminando por la avenida más boutiquera de la ciudad, luciendo feliz mi nuevo atuendo y presumiendo de new look.

Andaba  muy ocupada en mis quehaceres burocráticos, gestionando personalmente, lo ingestionable por internet y aprovechando que estaba en la calle, iba mirando los escaparates, las terrazas de café y a punto estuve de caer en la tentación de zamparme una hamburguesa gigante, pero me contuve.

Seguí mi camino entre la plebe, calle abajo mirando escaparates, descubriendo las nuevas temporadas en los maniquíes y estaba yo en esas tan distraída y despreocupada cuando divisé a una mujer en el fondo de aquel espejo  oculto tras las vitrinas y aunque se me parecía mucho, no era yo, era otra, algo más mayor. Al cabo de un rato reaccioné, me recompuse y volví en mi;  salí cabizbaja y algo aturdida de la tienda, tras la bofetada de realidad que acababa de recibir.  Y todo este shock emocional a causa de un espejo traicionero que surgió de la nada, para sacudirme a la cara, mi nuevo yo.

 

3 comentarios sobre “El espejo traidor

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