Penúltima parada

Si pesaroso no me ha sido el camino hasta aquí, ¿de dónde me viene esa tristeza que no comprendo? Ese llanto reprimido, esas lágrimas suplicantes, de ese algo que me falta y que no se qué es.

He de seguir buscando, seguir sin desmayar.  No porque yo cojee la vida se detendrá, ni porque magullada mi alma esté.  Mira que tregua no hay.  Camina, sigue adelante. Por Dios no te detengas, aférrate a tu fe, ese algo esta por llegar.

¿Te pensabas que ya habías culminado, porque jubilada estas? Te veías ya retirada del mundanal ruido, sin quehaceres, ni obligaciones, ni citas urgentes, y hoy resulta que no, que la vida te estaba esperando aquí, en esta parada, en el otoño de tu vida.

otoño

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