Muchas prisas

Como el agua al caer busca su camino, yo buscaba el mío con impaciencia.  Ni caso hacía a mis mayores que me avisaron de no ir con prisa, tienes toda una vida por delante, me decían.  Demasiado joven para que esta idea calara en mi, una creencia propia de viejos, entonces pensaba.

Joven y loca, sabía que mis mejores años se me escapaban, cuando era yo pura lava ardiendo, abrasando y derritiendo todo a mi paso, nada sólido podía entonces labrar. Con los primeros remezones que da la vida, llegaron los primeros derrumbes.

Pasados los años y con el sosiego que nos da la edad, compruebo con desaliento lo desarmada que de joven iba. Cuando menos lo esperaba, llegó la factura a mi improvisación, a tantas ansias de vivir, sin dar tiempo a mis frutos para madurar.  Confieso que he vivido como si no hubiera un mañana.

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