Desertar

Irreprimibles ansias de volar, de elevarme, de alejarme del suelo hostil, hasta embriagarme de libertad en las alturas.

Desertar me gustaría, desertar de esta parte de mi vida que no me gusta.  ¿Quién me exige seguir en este juego absurdo?  ¿Quién me castigaría si me quito de en medio?  Tal vez la mejor pregunta no seria quién, sino qué: ¿qué me impide desertar?

Esta última interrogante tiene sus respuestas y casi todas se relacionan con el amor a los míos.  Es una cuestión de principios, del sentido de la responsabilidad, pero creo que de todas ellos el que más pesa, es el amor a los míos, la lealtad.  Esto última es sin duda, el más disuasorio.

 

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