Vivía mientras escribía

Sin sentirla, se iba la vida,
y con ella su paso irreversible.
Vivía mientras escribía,
la historia de su vida:
una larga estela de sueños,
incumplidos casi todos,
incansables esfuerzos
por alcanzar la felicidad.

De zancadas de gigante
su vida estaba llena,
de horizontes de arco iris
que en nublados se quedaron.

Quiso hablar otras lenguas,
conocer otras maneras de pensar,
reinar en exóticos mundos,
y a cada paso imaginó,
un camino de rosas.

Lo intentó y vaya si lo intentó,
quiso atrapar, una y otra vez,
aquella esquiva oportunidad
que año tras año, se le escapaba.

Llegado hasta aquí, cuanta decepción,
tantas prisas, tanto correr para nada,
cuando finalmente creyó llegar,
la cruel realidad la sacudió,
y un sonoro basta, se escuchó:
– deja de correr, para de luchar –
tu tiempo se acabó,
ya tienes una edad
y, no más aventuras.

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