Maltratado

En algún lugar perdido del sur de Chile, en un pequeño poblado de unas cuatrocientas almas, nació mi padre y sus tres hermanos menores que él, cuando asolaba el hambre y la pobreza más extrema a comienzos del siglo pasado, tras una larguísima época convulsa por el proceso emancipador del país, en los que se vieron drásticamente afectados todos estos pueblos olvidados en lo más austral del mundo.

Recordando el pasado de mi padre y aunque él ya no pueda oírme, he conseguido perdonarle por el irreversible daño que me hizo. Todavía hoy recuerdo el terror que me producía escucharle quitarse el cinturón o cogerme de las trenzas y arrastrarme por el suelo, mientras mi madre llorando le gritaba: ¡para, para, la vas a matar!  Imposible era entonces no odiarle, y mucho menos, comprender el porqué de tanta rabia y tanta frustración. Así como el profundo dolor que sentía por dentro y ese absoluto desconcierto, por lo que me estaba pasando cada vez que me castigaba.

Repasando hoy la vida que él tuvo, puedo llegar a entender su violencia, su odio, su rabia, su impotencia: también él sufrió de niño brutales castigos por parte de su madre soltera, que a su vez, ésta era azotada cada vez que su progenitora la descubría preñada. Solía atarla a un  árbol y azotarla hasta cansarse. Si solo por un momento imaginamos, lo que percibiría esa pequeña vida gestándose en el vientre de esa madre sacrificada, se comprendería su vesania.

Tanta debió ser el hambre que él pasó, que incluso, en  una ocasión, llegó a robar un queso y por ello su madre metió sus manos a las brasas como ejemplar castigo. O cuando le ponía un taburete bajo los pies a su hermano pequeño, mientras éste colgaba de una viga por alguna trastada que el pobrecillo había hecho.

En toda su vida de adulto mi padre vivió lleno de ira por dentro y la descargó en nosotros, sus hijos, repitiendo los mismos patrones de conducta violenta que sufrió en su niñez. Y hoy creo que mi mayor éxito en la vida ha sido, llegar a entenderlo y a perdonarlo, y dejar atrás esa maldita invalidez que deja en el alma de aquellos que han sufrido en su infancia, el dolor y el maltrato.

6 comentarios sobre “Maltratado

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  1. Me conmovió profundamente… fuerte… muy fuerte… pero un honesto relato sobre varias generaciones en estas breves líneas.
    Magnífico escrito, realista y conmovedor sobre un tema muy controvertido: el maltrato infantil y sus consecuencias…
    Gracias por compartirlo.
    Un abrazo de luz.
    Namasté.

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  2. mi amada hermana, ojalà sea èl el que te perdone, por el 85% de falsedad que guarda tu relato. Nosotras no debemos juzgar a nuestros padres, lo hicieron lo mejor posible. Yo adore a mis padres con sus defectos y virtudes. Ahora descansan felizmente juntos.

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  3. Si ,la entiendo yo también fui maltratada pero por mi madrastra ,mi padre fue bueno conmigo me duró hasta los12 años ahí empezó mi tragedia ,no tenía quien me protegiera .yo no niego con ella fui rebelde ,cuando me pillaba me pegaba por todas las cosas q le hacía ,me pegaba con vara de membrillo y mis piernas quedaban ensangrentadas,de todas maneras hay muchas cosas q contar,pero se me informa q la gente al leerlas no cteeria

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