Desapareciendo

 

rostro

Acabo de tropezarme con un espejo y no se quien era la que estaba en él. Temo ya no reconocerme, en alguna parte del camino se perdió esa idea de como era yo. Por más que busco a la dueña de esa mirada de ojos grandes, llenos de curiosidad, ya no la encuentro.  Sin embargo, solo me llegan los reflejos de un pasado de esplendor.

Veleidoso paso del tiempo, que viene a fijarse en la mirada, y a mudarnos el rostro a su antojo. Implacable, inexorable, pasará sobre nosotros, año tras año, fustigando nuestra piel hasta convertirnos en ancianos.

¡Y qué decir de mis manos!, pobre de ellas, fiel reflejo de una mujer laboriosa y polivalente, que sin vergüenza delatan la edad que tienen. Quisiera esconderlas de las miradas escrutadoras, pero es inútil, ningún bolsillo, ni guantes podrían ocultarlas para siempre.

¡Que diablos!, vivir envejece, estoy en ello, en pleno proceso.  No es un camino fácil, a partir de aquí, casi todo es empedrado, cuesta arriba casi siempre, inesperadas ventiscas nos azotarán la cara, una mezcla de lluvia y lágrimas imposibles de secar.  Por fortuna,  tras la tormenta siempre llega la calma, y total, nada dura para siempre, ni siquiera nosotros.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s