Inexorable destino

Esa mañana, él salía de su vida para siempre y al atardecer, la soledad entraba en la suya. 

Completamente sumida en la pena por sus vanos intentos de  salvar, lo que por años había urdido con tanto primor, que ahora ya vencida y rendida ante la cruda realidad, dejaría de luchar contra los molinos de su camino.

Desde el primer momento en que lo conoció, supo que al fin había encontrado  al hombre de su vida.  Aquel con el que formaría una preciosa familia y ni todos los avatares de la vida, lograrían desunirlos.

Ciega ante la realidad, que ahora dura e implacable se adueñaba de su vida, no quiso ver  las señales que daban muestra de su acabada relación. En la que el desamor se había instalado hacía ya tiempo. Convirtiéndoles en dos almas aparte/ compartiendo solo cama, pero no los sueños.

Esa mañana, él volaría tan lejos como las 14 horas de vuelo fueran capaces de alejarles al uno del otro.  Regresaba a su mundo, adonde él pertenecía. Donde seguramente le acogerían otros brazos amantes, otros labios besaría y ni rastro de su amor quedaría.

Por ello, consideraba al destino el mayor ladrón de sus sueños. Y se preguntaba: ¿cuántos pasos de los que había dado por ese amor, estaban ya condenados desde el mismo principio?

Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir – Miguel de Cervantes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: