Huyendo hacia atrás

Su abrigo se abría con el viento, como las alas de un ángel a punto de levantar el vuelo.  Jamás antes en toda su vida había deseado volar tan alto y desaparecer con tanta vehemencia.

Mientras su cabeza iba por un lado, su nostálgico corazón iba por otro.  Sumiso su cuerpo se sometía al paso que todo su ser se negaba a dar.  Estaba dejando marchar a la hermosa joven que fue.

Solo Dios y ella sabían lo fugaz del paso del tiempo.  Desde el fondo de su alma estaba escapando, huyendo hacia atrás, plantando a su presente ahí donde estaba, y negándose al mañana.

Ensimismada e inmersos sus pensamientos entre aquellas calles que de joven anduvo, cual autómata insensible, sus pasos la llevaban hacia ese adelante que no deseaba encontrar.

Inútilmente se obstinaba en rechazar su presente, negándose a ver el mañana.

Fue entonces que la mujer mayor en la que se estaba convirtiendo, vino a su encuentro, le mostró su nuevo rostro y, por primera vez se vio a sí misma con sus arrugas e imperfecciones ocultas por la magia del maquillaje.

Aunque algo anonadada pero lúcida, ya sin mirar atrás, pudo dar ese difícil primer paso hacia adelante, otro y otro más, encaminándose hacia su vejez.

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